Deutscher Turnverein o Club Gimnástico (1887)
Los orígenes del DAV por sus siglas en alemán (Deutscher Andenverein), se remontan al año 1887, cuando fue fundado el Club Gimnástico Alemán en Valparaíso como una sección del “Deutscher Turnverein” por Emilio Conrads. En 1889 fue fundada la sección Santiago por el mencionado Conrads y por Adolfo Meyer y Otto Roddiger. Este Club Gimnástico tenía como objetivo primordial el practicar la gimnasia de la escuela de Jahn: “una particular gimnasia alemana de proyecciones educativas, curativas y preventivas de dolencias”.
Su programa abarcaba además de los ejercicios de sala, prácticas al aire libre como juegos de movimientos, carreras, marchas, saltos, excursiones y ascensiones de cerros. De este modo dentro del club se formó un grupo de excursionistas, quienes formaron el llamado “Pelotón Andinista”.
Desde 1893 a 1896 el grupo concentró su interés en el ascenso del cerro el Plomo y de sus montañas circundantes. Así fue como en 1893 lograron su primera hazaña: tras subir al paso del Cepo, conquistaron la primera cumbre al norte de este. Como se trataba en aquella época de una cumbre innominada, decidieron bautizarla con el nombre de Bismarck, el canciller alemán que se encontraba de cumpleaños el mismo día del ascenso. Tras tres tentativas, Gustavo Brant y Rodolfo Luck alcanzaron la cumbre del Plomo en 1896. Esta es considerada la primera ascensión deportiva de esta montaña, puesto que para su desazón encontraron algunos restos en la zona de la cumbre, probablemente pertenecientes a algún minero que llegó hasta esas alturas en busca de riquezas. Este mismo año, repetirían la hazaña de Güssfeldt de doce años antes y subirían al volcán Maipo por segunda vez, en un ascenso que les tomó más de 23 horas ida y vuelta. Al año siguiente, el mismo Gustavo Brant, esta vez acompañado por R. Conrads, Griebel y Albino intentaría el ascenso nada menos que del Aconcagua, por la larga ruta utilizada por el explorador Güssfeldt, que se inicia en territorio chileno en Putaendo. Según el relato de los expedicionarios, estos llegarían hasta las cercanías de la cumbre aproximadamente a los 6600m de altura, donde una tormenta les impediría seguir avanzando. Cabe destacar, que tres días antes de que abandonaran, el suizo Zurbriggen, con quien se encontrarían durante la expedición, había alcanzado la cumbre por primera vez.
En 1898 Brant, Conrads y Griebel repetirían el intento, alcanzando los 5800m, donde nuevamente el mal tiempo los obligaría a dar la vuelta. En 1899 harían uno de los primeros intentos al volcán San José, que al igual que la mayoría de las grandes cumbres de los Andes Centrales, permanecía inescalada. Años más tarde, en 1920 un socio del DAV Valparaíso, Hans Gwinner, sería el primero en alcanzar la cumbre norte de este volcán. Siguiendo con la tradición de ascensos históricos, los socios del DAV Santiago Sebastián Krückel y Otto Pfenniger alcanzarían la esquiva cumbre en 1931.
Deutscher Ausflugverein Valparaíso (1909)
En 1909, miembros del Club Gimnástico Alemán de Valparaíso se dieron cuenta de la necesidad de organizar el reconocimiento del territorio chileno y deciden fundar el “Club Excursionista Concón” o “Ausflugverein Mitmit” (traducción alemana literal de Concón). Los fundadores del club fueron: Albert Gutsche, Ferdinand Simonsen, Georg Simonsen, Heinrich Hanisch, Heinrich Mattensohn y Hans Plagemann.Un año más tarde los fundadores resolvieron cambiar el nombre por “Deutscher Ausflugvereins Valparaíso” DAV (Club Alemán de Excursionismo de Valparaíso), nombre con el que se lo conoce hasta el día de hoy. Las primeras excursiones las hacían en zonas costeras y en la misma Cordillera de la Costa. Cerros como la Campana, el Roble y el Caqui serían destino habitual del club en aquella época. Como insignia del Club se eligió la Palmera Chilena. Esta se encuentra en gran cantidad en el sector Ocoa del Parque Nacional La Campaña. Desde 1931 se agregó la Edelweiss, símbolo del Club Alpino Alemán y Austriaco.
En esta época se dio una activa colaboración con el Deutscher Wissenschaftlicher Verein (Club Científico Alemán), ya que los paseos de los andinistas del club ayudaban al conocimiento científico de los volcanes, de la conformación geológica de los cerros y de la flora y fauna cordillerana. Al adquirirse en 1916 un proyector de planchas fotográficas de vidrio y habiéndose reunido una buena colección de tomas, comenzaron a hacerse proyecciones ante el público. Con este dinero recolectado en los años 1917 y 1918, se hizo una donación a la Cruz Roja. La colección de estas numerosas y antiguas diapositivas es parte importante del patrimonio histórico del DAV Valparaíso.
En julio de 1919 se publicaron por primera vez las “DAV Mitteilungen” (Boletines Informativos del DAV) y a partir de 1924 los primeros números de la revista “Andina“, que hasta hoy es editada. Esta publicación se ha transformado, sin duda, en una de las fuentes más ricas de la historia del montañismo deportivo en Chile. Lamentablemente un incendio destruyó la secretaría del club, destruyendo gran parte del material bibliográfico y dejando al club en una precaria situación financiera. Afortunadamente, tanto en la biblioteca del DAV Santiago como en la del DAV Valparaíso se conservan algunos números de las primeras publicaciones. A pesar de las dificultades el DAV Valparaíso logró salir adelante, sus miembros eran hombres de empresa y de gran determinación por lo que se continuó haciendo excursiones y publicando la revista Andina.
En 1928 se creó la Sección Juvenil del DAV, que sería la que tendría un mayor éxito en materia deportiva. En 1929, tras la fundación del DAV Santiago, el DAV Valparaíso junto a su homónimo de la capital pasó a formar parte del Deutscher und Österreichischer Alpenvererin (Club Alpino Alemán-Austriaco), aunque mantuvo su independencia directiva. En 1932 el socio del DAV Valparaíso y más tarde uno de los fundadores del DAV Santiago, Albrecht Maass participó de una expedición alemana que hizo cumbre en el Aconcagua. A pesar de no ser chileno de nacimiento, Maass puede ser considerado el primer chileno en alcanzar la cumbre más alta de América. Con el correr de los años, el DAV Valparaíso se convirtió en inspirador de muchas otras instituciones similares en Chile y contribuyó también a formar la Asociación de Ski y Andinismo de Valparaíso y Aconcagua, ASAVA.
En 1948 los socios consiguieron comprar un terreno en el sector de Granizo, no lejos de la Campana, lugar de partida de muchas de sus excursiones. Con mucho esfuerzo, lograron en 1950 inaugurar un refugio que sería bautizado como Eduard Kremer, en honor al socio promotor de esta gestión.
En 1968, gracias principalmente a gestiones de su presidente Kurt Claussen y del socio Wenzel Husak, el DAV Valparaíso adquirió el refugio de Río Blanco.
En sus casi 100 años de historia, el DAV Valparaíso ha hecho una contribución enorme al desarrollo del montañismo en Chile. Al DAV Valparaíso han pertenecido muchos grandes montañistas como Kurt Claussen, Ulrich Lorber, Karl Heinz Winter, Heinz Stöhr, Walter Stehr, todos quienes ayudaron a hacer la historia del andinismo nacional. Entre las numerosas primeras ascensiones realizadas por sus socios podemos destacar: León Blanco, Potrero Escondido, Cincuentenario, Tronco y muchos más.
Deutscher Ausflugverein Santiago (1924)
El 22 de julio de 1924 se hace un llamado en el “Deutsche Zeitung für Chile” en la sección “Vereinsleben” la siguiente noticia:
Se ha planeado la fundación de un Club Alemán de Excursionismo en Santiago.
“Las bellezas del paisaje de Chile desde siempre han ejercido una atracción en los excursionistas alemanes. En Valparaíso existe desde hace bastante tiempo un club de excursionismo de nuestros compatriotas. Ahora se tiene la intención de crear una organización similar acá en Santiago. A los interesados se les solicita asistir a una reunión el jueves 24 de este mes, a las 9:30 de la noche en el local de la Asociación Cristiana de Jóvenes, Delicias N° 1312.”
En el día señalado se encontraron aproximadamente una docena de señores, de los cuales casi la mitad eran antiguos miembros del DAV Valparaíso. Su influencia se puede atribuir a que inicialmente se haya decidido fundar una sección del DAV Valparaíso para cuyo objetivo se quería entrar en contacto con Valparaíso, para en el siguiente encuentro, que debía realizarse el 7 de agosto de 1924, tomar la decisión definitiva. Como insignia se eligió el cactus, típico de la pre cordillera de Santiago. Los socios fundadores fueron Rudi Vogel, Theodor Malbranc, Gustav Fremerey, Walter Peukert, Kurt Klemm, Hjalmar Jacobsen, Hans Hennig, Sebastián Krückel y Hermann Sattler. La mitad de ellos provenía de Valparaíso, desde donde habían debido emigrar por razones de trabajo. Un mes más tarde se unirían nueve nuevos miembros a la joven institución. Para octubre de ese año se contaba con un patrimonio de $200 de la época y ya se habían realizado cinco excursiones. Para fines del año siguiente, el número de socios había ascendido a unos cuarenta. Ambas instituciones, DAV-Valparaíso y DAV-Santiago, se afilian en 1929 como “Sektion Chile” del mencionado Club Alpino Alemán-Austriaco. Después de la Segunda Guerra Mundial se disuelve esta afiliación como también en Europa los Clubes Alpinos de habla alemana siguen nuevamente su vida en forma independiente. Aunque estos vínculos se suspendieron, se ha mantenido el contacto hasta la fecha.
La Sección Excursionismo fue la que desarrolló más actividad en estos años iniciales, liderada por Albrecht Maass. Las actividades de este grupo no se reducían a salidas dominicales, sino que además se trataba de hacer un reconocimiento de nuevas rutas, levantar cartas, hacer recolección botánica y geológica, preparar guías y arrieros para la montaña, etc. En 1928 se produjo la primera hazaña del nuevo club. Los socios Krückel, Maass y Sattler ascenderían por primera vez el Marmolejo (6100m), dejando en claro que estaban decididos a hacer historia. Esto último se vería demostrado con primeros ascensos tan significativos como los del Mesón Alto, Morado, Piuquenes, Cortaderas y San Francisco.
En 1929 los socios Federico Fickenscher y Walter Klatt publicaron el primer mapa de montaña de Chile, la famosa “Carta de Excursionismo de la Cordillera Central” a escala 1:250.000, la que debido a su aceptación sería publicada nuevamente en 1935. Numerosas montañas, como la hermosa Catedral del Barroso fueron bautizadas en esta obra. En homenaje a tan valioso trabajo, tanto Fickenscher como Klatt han sido recordados con nombres de montañas en las inmediaciones del Plomo además de los llamados Cerros de Federico, ubicados al norte de los Picos del Barroso.
Entre los grandes aportes del DAV Santiago al montañismo en Chile hay que mencionar la antigua difusión que le ha dado al ski en nuestro país. Ya en el año 1931 se ofreció el primer curso de ski en la quebrada de Morales, curso dado por el profesor alemán Günter Oeltze von Lobenthal. En 1932 se inaugura el Refugio de lo Valdés, con lo que se da un nuevo impulso a los cursos de ski y se sienta un precedente sin igual en la historia del montañismo chileno al inaugurarse el primer refugio de montaña facilitando enormemente el acceso a ella a todos los montañistas. Tras todos estos años de existencia, el Refugio Lo Valdés , construido con el aporte de instituciones alemanas y austriacas y gracias al gran esfuerzo de los socios, sigue en funcionamiento acercando la montaña a los andinistas. Como celebración del 9° Aniversario de la fundación del club se realizó en 1933 el Primer Campeonato Nacional de Ski en el sector de la quebrada Morales que fue ganado por socios del DAV. Para este año la sección de esquiadores del club tenía alrededor de 50 miembros a cargo de Josef Koch. También en 1933 se organizó el primer campeonato en el sector del Colorado, cuando no existía ningún refugio en la zona, por lo que los competidores debían pernoctar en carpas.

Una nueva demostración de este afán de contribución y amor por los Andes chilenos lo dio el socio Kurt Klemm en 1934 cuando publicó la primera guía de montaña de los Andes Centrales de Chile. El libro, llamado “El Baqueano del Alpinista Chileno” fue por mucho tiempo la única bibliografía de que disponían los montañistas chilenos para preparar sus excursiones. Una copia de esta verdadera joya de la literatura de montaña se encuentra en la biblioteca de la sede central del DAV.
Tal fue el entusiasmo por el ski, que los socios decidieron iniciar la construcción de un nuevo refugio de montaña. En esta ocasión se decidieron por el sector de La Parva, al que se accedía en aquella época en mulas desde Yerba Loca. En 1938 fue inaugurado el nuevo refugio, el que tras muchos años de uso, finalmente fue abandonado. La elección del emplazamiento con los años demostraría que era muy baja para la práctica del ski y lo afectaría de forma dramática un mal común en la montaña chilena: los constantes saqueos y visitas indeseadas. A pesar de encontrarse actualmente en ruinas, este refugio entregó por años una buena alternativa a los socios para acercarse a la montaña y sus ruinas están ahí esperando que alguien retome el espíritu de los socios antiguos y lo reconstruya.
Como el deporte de montaña es una que implica riesgos, la tragedia no estaría ausente en estos años. En 1937 el DAV tuvo a su primera víctima de montaña. Hess y Roth subirían con gran esfuerzo el inascendido y muy difícil Puntiagudo de la X región. Durante el descenso, Roth sufriría un accidente que le costaría la vida. Años más tarde, en 1947 Juan Harseim y Fergadiot bautizarían con su nombre al cerro de 5335m ubicado justo al oeste del cerro Solari y que separa a la Cordillera Ferrosa del cajón de Parraguirre.
En 1943 la víctima sería Otto Barentin, quien el año anterior junto a Goyeneche y Stein había hecho la primera ascensión al Loma Larga, en un intento por subir al Marmolejo. Debido al mal tiempo el grupo debió regresar y durante la noche en una tormenta en el sector de la Engorda yendo al baño, Barentin sufrió el accidente que le costó la vida. Sus compañeros andinistas también bautizarían con su nombre una montaña de 4520m en las cercanías del cerro el Plomo.
En el año 1941 se fundó el “Grupo de Alta Montaña”, que con el tiempo le daría las mayores satisfacciones al club. Este grupo se destacó desde un comienzo por lo atrevido e innovador de sus propuestas. Para esa época, los miembros del DAV iban donde nadie antes se había atrevido. De esta forma se consiguieron grandes primeros ascensos como el del Loma Larga, Risopatrón, Pirámide, Placas, Alto, Diablo, Solari, Roth, Castillo y muchos otros que sitúan al DAV, sin lugar a dudas, como uno de los grandes referentes del montañismo nacional. En esta época brillaron con luces propias grandes montañistas como Eberhard Meier, Wolfgang Förster y Ludwig Krahl, entre otros. El legado de estos grandes de la montaña, nunca lo suficientemente valorado, no ha sido igualado por sus sucesores. Entre muchas de las primeras ascensiones que realizó este trío cabe destacar la primera ascensión del Aconcagua por la ruta chilena del doctor Güssfeldt, cuando fueron acompañados por Walter Niehaus. En muchas de sus grandes excursiones fueron acompañados por otros grandes del montañismo chileno como Sergio Kunstmann, Mario Araneda, Enrique “Heini” Schneider, Juan Harseim, Walter Bachmann con quienes escribieron uno de los capítulos más brillantes de nuestro andinismo y prácticamente no dejaron cumbre sin ascender a las futuras generaciones. Listado Primeros Ascensos del DAV Santiago
El recordado socio del DAV Eberhard Meier
Uno de las razones por las que este “Grupo de Alta Montaña” comenzó a hacer historia fue el ascenso en 1943 del Marmolejo por la ruta del glaciar colgante, ruta de extrema dificultad para la época. El éxito de esta ascensión llevó a llamar a sus integrantes (Bachmann, Krahl y Araneda) la “Cordada de Oro”.
Otro de los momentos importantes en la historia del DAV y que significó un cambio en el andinismo nacional ocurrió en 1945, cuando Ludwig Krahl y Eberhard Meier escalaron la pared sur del cerro San Francisco (4345m). Hasta ese momento en Chile, cuando todavía quedaban muchas montañas sin ascensión, el único objetivo de los montañistas era alcanzar las cumbres. Sin embargo, Krahl y Meier introdujeron una nueva perspectiva al intentar escalar una montaña por su cara más difícil. El San Francisco ya había sido ascendido en numerosas ocasiones por su fácil cara norte, por lo que estos precursores buscaron algo nuevo y diferente intentando la ascensión por su difícil pared sur. Mientras realizaban la ascensión, un grupo de amigos, entre los que se encontraba la esposa de Krahl, los observaba desde el valle. Al percatarse de que hubo un gran desprendimiento de hielo justo en el sector por el que se movían los escaladores, pensaron que estos se habrían accidentado por lo que organizaron un grupo de rescate que partió a buscarlos desde el lado norte del cerro. Para sorpresa del grupo de rescate, se encontraron con Krahl y Meier, quienes venían descendiendo no sólo en buenas condiciones, sino que además con una nueva cumbre como trofeo. Esta ruta, que hoy es conocida como la Krahl-Meier en honor a sus aperturistas, ofrece grandes dificultades para los andinistas actuales y ha sido repetida sólo en contadas ocasiones. Según las palabras de Krahl esta escalada significó “… el comienzo de una nueva modalidad en el andinismo chileno… tratando de abolir el concepto clásico del andinismo que, por mucho que se diga en contra, en el fondo no es otra cosa que cargar un bulto y echar a andar.”
Este estilo de hacer montaña llegaría a una de sus máximas expresiones cuando Krahl y Kunstmann, esta vez acompañados por Hoffmann y Meyer, en 1953 escalaran una montaña considerada imposible hasta ese momento: el Castillo (5468m) ubicado al fondo del cajón de los Baños Colina. Esta gran ascensión es considerada el inicio de la escalada artificial en Chile y el grado de dificultad de esta misma es tal, que recién ha sido repetida por primera vez en el 2009, esta vez por otro grupo del DAV formado por Darío Arancibia, Ralph Jaiser y Felipe González Donoso, quienes alcanzarían la cumbre en una jornada maratónica, sin campamento intermedio.
El destino de estos grandes de la montaña sería trágico. Eberhard Meier sufriría primero un accidente en Europa que lo dejaría casi inválido. A su regreso a Chile, incapaz de acceder a las grandes montañas que tanto lo atraían, concentró sus esfuerzos en la fotografía de flores y en hacer excursiones a la baja cordillera. En una de estas solitarias excursiones, en la cordillera de Linares, para ser asaltado sería asesinado.
En 1985 un grupo del DAV, entre los que se encontraban Cristián Burrachio, Christian Thiele y Waldo Farías, organizaron una expedición por más de un mes al valle del río Colorado. Dos de los miembros de esta expedición, Rolando Núñez y Richard Watjen, bautizaron una cumbre de casi 6000m al norte del Nevado sin Nombre como Punta Meier. Aún así la deuda con Eberhard Meier sigue pendiente de ser saldada.
El final de Wolfgang Förster no fue mucho más feliz. Tras la muerte de su amigo Meier disminuyó de forma notable su actividad, que lo había llevado a realizar más de 20 primeras ascensiones. En 1993 murió atropellado por un automovilista. Sus cenizas fueron depositadas a los pies de un árbol plantado por él mismo junto al refugio de lo Valdés. No lejos de ahí ha sido bautizada con su nombre la cabaña para uso de los socios. Además el prestigiado vulcanólogo Oscar González Ferrán bautizó como Cordón Förster a un grupo de montañas en la región del Ojos del Salado.
A su vez Ludwig Krahl terminó sus días en 1996 a la edad de 74 años, víctima de una repentina afección. Sin embargo, es necesario destacar que en el año 1991, con 69 años de edad hace un nuevo intento a uno de sus cerros favoritos: el Plomo. El no alcanzar la cumbre no sería impedimento para que lo intentara nuevamente dos años más tarde, cuando ya contaba con 71 años. Tal era su determinación por alcanzar la cumbre, que regresó de esta con congelaciones. Aparentemente habría postergado su propia seguridad por la de uno de sus hijos que lo acompañaba, provocándose congelaciones hacia el final de su vida.
En 1970 se produjo otro hecho significativo que significó un gran cambio y crecimiento en la vida del DAV. Gracias al gran esfuerzo de los socios de la época, en especial de su presidente, Dietrich von Borries, y al aporte de instituciones alemanas y austriacas, el club adquirió la que es hasta el día de hoy su sede central. En esa época se eligió su ubicación porque quedaba en el camino desde Santiago a la cordillera. Hoy en día, está ubicada casi en el corazón de Santiago por lo que los socios acceden a ella con facilidad.
Cabe mencionar que, si bien los dos Clubes (DAV Santiago y DAV Valparaíso) no están asociados formalmente, mantienen buenas relaciones, existiendo acuerdos para el uso de refugios y complementación en general.
En 1992, por iniciativa de socios del DAV Valparaíso y algunos entusiastas de la zona, se crea el Club Alemán Andino de Osorno, para fomentar la práctica del deporte de montaña en esta zona del país. Tal como se puede ver, la insignia tiene como figura principal el volcán Osorno.
DAV Santiago tiene hoy como distintivo la flor Edelweiss , símbolo de los Alpes.
El DAV Santiago está conformado por alrededor de 400 socios (entre socios activos, filiales y vitalicios) con una participación cada vez más activa de las nuevas generaciones que quieren ser parte del Club, continuando así un legado histórico que ha marcado el montañismo chileno.